plaza pública » Divulgación literaria y experiencia sensorial en «Poesía de oídas» de Antonio Daganzo y Carolina Barreira

Poesía de oídas

Imagen: Antonio Daganzo y Carolina Barreira. Fuente: Antonio Daganzo

El 1 de octubre del año 2009, la actriz, pedagoga teatral y gestora cultural Carolina Barreira y yo mismo iniciábamos, en Arganda del Rey, la andadura del ciclo divulgativo “Poesía de Oídas”: un formato novedoso, creado con la idea de formar audiencias para la literatura desde la valoración del verso como una experiencia sensorial, y desde una sensibilidad ecléctica capaz de aunar estrategias muy variadas de comunicación. De ahí que “Poesía de Oídas” sea, a la vez, un programa radiofónico, una representación escénica, un montaje fotográfico y un recital lírico.

Evitando las traducciones, o lo que es lo mismo, centrados en la prosodia y música propias de nuestra lengua castellana, a través de un repertorio –ya muy amplio- de autores clásicos, y clásicos modernos, de España e Iberoamérica, cada sesión de “Poesía de Oídas” –de aproximadamente una hora de duración- representa la emisión de un programa de radio, con una puesta en escena íntima que, además, recrea la estética de los años 40 y 50, incluso en el vestuario de quienes nos ponemos ante los micrófonos. El público tiene ocasión de participar de manera continua en el programa: los presentadores hacemos las veces también de regidores, y así vamos indicando al auditorio en qué momento puede aplaudir, lanzar vítores o guardar un especial y dramático silencio, siempre según las necesidades de unos guiones elaborados al milímetro, cuidados hasta el último pormenor, susceptibles de incluir músicas o efectos de sonido, y a lo largo de los cuales se va combinando el relato de la vida de los poetas con los textos de su autoría que mejor ilustran cada anécdota o lance biográfico.

Imagen: Antonio Daganzo y Carolina Barreira. Fuente: Antonio Daganzo

Pablo Neruda, Federico García Lorca, Gabriela Mistral, Gustavo Adolfo Bécquer, Rosalía de Castro, Rubén Darío, Lope de Vega, Antonio Machado, Juan Ramón Jiménez o Miguel Hernández son sólo algunos de los muchos autores de los que nos hemos ocupado ya en “Poesía de Oídas”, fundamentalmente en sesiones con carácter de monografía y, por regla general, con la simultánea proyección de un montaje de imágenes alusivas a cada poeta recordado. En el archivo del programa también se cuentan veladas misceláneas o de eje temático, y el proyecto contempla igualmente sesiones específicas para un público más joven, de duración menor y aligeradas en su contenido, si se estima oportuno. Nos gusta contar frecuentemente con lectores invitados: la experiencia sensorial de la audición del verso gana así variedad y riqueza.

En la actualidad, e independientemente de las funciones esporádicas y concretas que pueden surgir y de hecho surgen –nunca olvidaremos nuestro paso por la Embajada de Chile en España, en abril del año 2012, para hacernos eco y celebrar el Premio Cervantes concedido a Nicanor Parra-, “Poesía de Oídas” mantiene dos temporadas paralelas en sendos municipios importantes de la Comunidad de Madrid: Arganda del Rey, lugar de nacimiento de la actividad, acaba de ver cómo el proyecto ha llegado ya a los nueve años de vida; por su parte, Pozuelo de Alarcón ha incorporado nuestro quehacer a su oferta cultural desde febrero de 2017. Las convocatorias se proponen con una regularidad fundamentalmente mensual, y con descansos en los períodos tradicionalmente vacacionales.

Formar nuevas audiencias para la literatura; divulgar los tesoros de la poesía escrita en lengua castellana, a un lado y otro del Atlántico; derribar cualquier mito en torno a la supuesta complejidad infranqueable del lenguaje poético; y llamar la atención sobre la necesidad de una declamación adecuada a la hora de recitar poesía ante los espectadores, tomándole el peso escénico a tal conducta comunicativa: ésos son los objetivos del ciclo literario “Poesía de Oídas”, radio-teatro de poemas, cuyo bagaje, tras casi una década de trayecto profesional, ha venido a demostrarnos que el público, muy lejos de posturas acomodaticias y perezas espirituales, se halla siempre receptivo a toda la excelencia, la belleza y la emoción que podamos ofrecerle.