Temo que no nos libramos de Dios, porque creemos todavía en la gramática - Friedrich Nietzsche



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poética España e Hispanoamérica
Selección de poesía mística y paradigma trascendente en Hispanoamérica
Por Miguel Ángel Cervantes
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Cala Los Toros, serie Cabo de Gata, 65X50, óleo sobre lienzo.
Constanza López Schlichting, 2003

Recogemos aquí una breve muestra de poesía mística y paradigma trascendente en Hispanoamérica. En lo relativo a la poesía mística se ha seguido la orientación de Miguel de Santiago, de acuerdo con los criterios expuestos en el artículo «Poesía Religiosa, Poesía Mística», recogido en la sección «el banquete» de este número.

Daniel Ben Rafael Stawsky (uruguayo-israelí)
Carlos Suárez Veintimilla (ecuatoriano)
Dulce María Loynaz (cubana)
Irma Bettancourt (chilena)
Laureano Albán (costarricense)
José Watanabe (peruano)
Rafael Alberto Arrieta (argentino)
Ricardo Paseyro (uruguayo)
Ernesto Pinto (uruguayo)
Felipe Sassone Suárez (peruano)
Leopoldo Lugones (argentino)

 

Daniel Ben Rafael Strawsky (Montevideo, 1959)


VENDRÁ RAUDO YA el Día Uno
En que veré Tu Rostro
Percibiré Tu Faz reunida ojo con ojo
Ojo a ojo y ojo contra ojo
Ojo en ojo y ojo dentro de ojo
Escucho y oigo ahora
Tu Respiración en mí

Vendrá el Día Uno y Te veré sin vida
Que no en estado de hombre mortal yo te veré
Y vine a verte

He aquí fui descendido en honda fosa
(Una sola han sido siempre y desde siempre
Cada una y todas las fosas y pozos del hombre
En este mundo y otros y sus capas ulteriores del Shéol)
De donde volveré a germinar Luz
Brotar y resurgir hasta Ti Mismo YHVH

Veré Tu propio Rostro ante Ti
Y ya no vivo
Y ya no soy
   Como anunciaste en Tu Palabra
Abajo dividido
Mas no importa ya entonces
   Esa vida y ese mortal desconectados
Ante el Resplandor del Rostro de todos los Rostros
Única faz real y verdadera
Que concilia y concibe en Sí todas las Faces
      y sus micro-faces
En la plenitud y Ombligo de Tu Luz

Veré Tu Rostro desnudo
Ante Tus Faces interiores
Desde Tu mismo dentro
Y no
 Que plena Luz Entera se expande y abre ahora
Sin ojo-reflejo que se mire y capte y dentro vea
El propio reflejo de la sombra de Luz
Y no
 Que Redención
La Luz ya redimida e integrada
Llega el Día
Que desde cerca ya se oye
Se elevará y vendrá y será pedido y aceptado
Y será visto y escuchado claramente
En la pupila calma
Del Corazón del Silencio
El Gran Latido palpitante del Último Infinito
Sélah

Y llega el Día Universal del Hombre recreado
Que viene y llega ahora hasta Shalém entero
Al ser creado para recrearse en ELOHYM
Lo crea a fin de recrearse ELOHYM perpetuamente
En todos los cielos y toda la tierra
Ánima de Unidad recuperada
Que ahora se reune y une al retornar
Selah

Oye Israel: YHVH-Nuestro ELOHYM YHVH es Uno
Escucha Adán: YHVH ELOHYM es Uno

                                       (De Sacrificio y piedra del silencio)


 


Mares II, serie Cabo de Gata, 40X30, óleo sobre lienzo.
Constanza López Schlichting, 2003

 

Carlos  Suárez Veintimilla (Ibarra, 1911- 2002)

 

LA CITA

Cuando me vino a despertar la aurora,
mi corazón, cantando, ya esperaba
- mientras dormía el mundo –
esta cita, contigo, esta mañana.

Aquí mi corazón que ayer -¿recuerdas?-
en la lucha sangraba;
el dolor de mi vida adolescente
y mi ilusión intacta.

Tú sabes bien con cuánta sangre se hizo
esta flor blanca
en que palpita ardiente
toda mi juventud enamorada.

Y me dijiste: -¿Sabes
con cuánta sangre se hizo esta hostia blanca
en que me entrego a ti, con una entrega
eterna, sin ayer y sin mañana?

Y, en silencio puro de la aurora,
hablamos en voz baja
de esas cosas secretas que no sabe
decir el alma.


(De Obras poéticas)

 

 


 


Dulce María Loynaz (La Habana, 1901- 1997)


POEMA CVII

     Ayúdame, Señor, a ser lo que Tú has querido que sea.
     O déjame saber que no lo has querido…


POEMA LXXXIX

     Para mí, Señor, no es necesario el Miércoles de Ceniza, porque ni un solo día de la semana me olvido de que fui barro en tu mano.
     Y lo único que realmente necesito es que no lo olvides Tú…


POEMA LXXXXVII

     Señor, no des a mis cantos el triste destino de Abisag…
     Déjalos que se pierdan o se quemen en su propia llama, pero no los condenes sin fruto y sin amor a calentar huesos fríos de nadie.


POEMA XCVII

     Señor mío: Tú me diste estos ojos; dime dónde he de volverlos en esta noche larga, que ha de durar más que mis ojos.
     Rey jurado de mi primera fe: Tú me diste estas manos; dime qué han de tomar o dejar en un peregrinaje sin sentido para mis sentidos, donde todo me falta y todo me sobra.
     Dulzura de mi ardua dulzura: Tú me diste esta voz en el desierto; dime cuál es la palabra digna de remontar el gran silencio.
     Soplo de mi barro: Tú me diste estos pies… Dime por qué hiciste tantos caminos si Tú sólo eres el Camino, y la Verdad, y la Vida.


     (De Poemas sin nombre)

 


 


Irma Bettancourt (Santiago De Chile, 1930)

 


La rambla, serie Cabo de Gata, 81X60, óleo sobre lienzo.
Constanza López Schlichting, 2003

 

ABAJAMIENTO

En tu grandeza,
no podías comprenderme.

Para acercarte a mí
te hiciste Hijo de hombre.
Dejaste al Padre en su Quehacer Celeste,
y Tú
te anonadaste.

Ahora sí que puedes.

Después de haber sufrido mis engaños,
mi carencia,
ahora puedes entrar en mi miseria;
mirarme desde dentro,
enternecerte,
de mi torpe caminar
y balbuceos.

Tropiezo a cada instante.
Si Tú no me recoges,
me tragará la noche
sin remedio.
Me tragarán las sombras.

¿Y Tú?

y Tú me creaste.
Si te fijaste en mí,
si ya me amaste,

si Hijo de hombre te hiciste por mi causa:
ámame hasta el final,
hasta el regreso.

Entonces,
sólo entonces,
paladearé tu amor,
saborearé el zumo de tu Gracia,
gustaré del Banquete de tu Mesa,

Tú me deleitarás en tu Regazo.

Seré tu huésped,
agradecido y fiel,

y para siempre.

 

SÚPLICA

¿Me albergas un instante
aquí?,
¿al amparo de tus alas?

¿A la sombra de tu tienda,
tan sólo unos segundos?,
¿me recibes?

A ver si poco a poco te convenzo
de hacerme tu huésped.

Por ahora,
son sólo unos segundos los que pido,
mientras pasa la noche.
Hace frío.

Merodean los lobos,
voraces y crueles comensales de mi mesa.
Tengo miedo,
estoy solo.

Después,
si no te soy tan adverso y repulsivo,
como no lo fui
cuando extendiste los brazos para amarme,
tal vez me permitas
trasladar mis enseres,
y allegarme a tu casa para siempre.   


(De Desde el telar del tiempo)

 

 


 


Laureano Albán (Costa Rica, 1942)

 

 VÓRTICE DE SILENCIOS

Qué ultrajado silencio
tienen las cosas muertas.
Ellas se comunican por debajo
del agresivo azul de la agonía
con algún esplendor inalcanzable.

Crecen como el más hondo desamparo creado,
y a través de los cuerpos más húmedos y solos,
que al borde de las lámparas
reunidas del sueño
yacen enceguecidos.

Cada cosa perdida es un río sin mapas,
una aguja de niebla estallada en los ojos,
como un pequeño abismo
que por mínimo cabe
en la palabra, y duele
como luna en la sangre.

Bajo la noche alcanzan
su mayor luz, presencia,
corporeidad y abismo.
suplantan a los cuerpos
luminarios del día,
y giran como antorchas
en hondísimos bosques
creando un vértigo pálido
y en él un mundo malva
sólo de desmemorias.

Que las cosas no vuelven,
sólo vuelve su mágica
pasión a la mirada.
Pero ella es suficiente
para fingir un mundo,
donde alguien o algo,
tan ayer, tan intenso,
trae desde la noche
ignotamente nuestro,
todo lo ya besado.

Nadie escapa. Cada uno
paga al sueño su vértigo.
Cada hombre negocia
en la sombra el recuerdo.
Que lo más imborrable
del hombre son sus viajes
secretos al espejo
sin sol de la memoria.

Porque las cosas muertas
conservan el poder
del amor confesado.
Y en cada sombra ellas
levantan una casa
donde entran indefensos
los ojos despoblados.

Todos dejamos algo
ganado en lo perdido.
Algo que tiene un vuelo
de cielos implacables:
la delicia del día
más alto de la infancia,
el perfil de la muerte
que se entrega alejándose,
las oscuras monedas
sin regreso del canto,
o acaso un cuerpo en donde
fue éxtasis, inagotable, el aire.

Que las cosas no mueren,
Sólo mudan de sombra,
Agonía o palabra.

 
  (De Suma de claridades)

 


 


José Watanabe (Laredo, 1945- Lima 2007)

 


Las Hortichuelas, serie Cabo de Gata, 100X40, óleo sobre lienzo.
Constanza López Schlichting, 2003

 

¿Qué cruz buscas
desesperado y tarde
para entregarte a una salvación incierta?
La cruz está en tu propio cuerpo
cuando abres los brazos.
Fue hecha
siguiendo la forma del hombre
para asesinarlo.
¡Qué bien cupo Cristo en su cruz!
¡Qué bien caben todos en su cruz!
desde ella clamamos
y ella empieza a entrar
en nuestro cuerpo
hasta que lo subsume
para darnos paz
y sólo quedan en el horizonte
esos maderos cruzados,
ese símbolo donde estamos todos
a punto de volar.

(De Poemas inéditos)

 

 

 


 


Rafael Alberto Arrieta (Rauch, 1889- Buenos Aires,1968)

 

AL SILENCIO DE LA MAÑANA

¡Maravilloso filtro,
raudal inagotable,
silencio matinal! En tu infinita
copa, quiero beber inmensamente
la claridad radiante, el aire diáfano,
la dulzura del cielo.

Conozco los nocturnos
licores que destilas
en alambiques de ópalo;
conozco el encantado
elixir que diluyes
en el rayo de luna; tus cisternas
de cristal en el éter;
tu gota de rocío
sobre el cáliz del sueño. Y en las noches
sin vigía, bebí también tu amarga
fusión de sombra, soledad, espanto,
cuando eras mar sin término
para mi voluntad desarbolada
sobre tu ola, única y terrible…

dame a beber ahora
los tónicos del día;
quiero embriagarme de vigor y calma
en los espacios que tu aliento llena;
circule por mi sangre
la juvenil confianza,
el entusiasmo ardiente,
la férvida alegría;
y mi ser, como el árbol, sienta el gozo
de florecer en tu fecundo seno…


   (De Fugacidad)


 

 


 


Ricardo Paseyro (Uruguay, 1925)

 

BALADA AL DIOS QUE NO ALCANZO

En vano acudo a tu encuentro:
a cada paso que doy
tropiezo en mi propio centro.

Nunca he de saber quien soy:
el doble que llevo dentro
me sigue por sonde voy.

 

 

BALADA DE LO INVISIBLE

Cada punto es el centro
a donde cada línea
reconoce su extremo.

Pero nada limita
ni el círculo ni el radio
de la prisión vacía.

Cunden por los espacios
centellas que se extinguen
creando lo increado.

Al fin de lo visible
queda siempre un noche
eternamente virgen.

Sólo Dios la conoce.


(De Para enfrentar al ángel)

 

 


 


Ernesto Pinto (San José De Mayo, 1908- 1974)

 

TRANFIGURACIONES EN EL MAR

Había perdido para siempre la fragancia del sueño,
en el comercio bestial y sucio de calles y de plazas,
y he aquí que resucita el niño, de mi pecho cansado,
a medida que el cuerpo ágil corta la corriente salada.

Las manos de las ondas me arrancan, hábilmente, de la piel,
el cansancio de los días, las cruces de la tierra amarga.
Y envuelto en la túnica del agua, doy muerte al hombre antiguo
recuperando la azucena jubilosa de la infancia.

Me crecen poderosas alas, en manos, pies y cinturas
para cortar, como golondrina, el cielo suave del agua.
Voy abriendo el tupido follaje de misteriosa selva
tras las calandrias y las rosas de primavera lejana.

Una dichosa arquitectura de música y de formas,
conscientemente creo y destruyo en cada rítmica brazada.
Y me siento casto, transparente, luminoso y sereno
como la inmensidad verde y azul que amorosa me abraza.

Ando libre, como Adán en la primera hora del mundo,
sin que las sombras y as piedras pesen sobre las espaldas.
Siento que ángeles de coral vigilan mi seguro cuerpo,
convertido en puente, que al infinito por las olas salta. 

 
     (De Raíces en el tiempo )

 

 


 


Felipe Sassone Suárez (Lima, 1884- Madrid,1959)

 


Tormenta, serie Cabo de Gata, 60X50, técnica mixta y collage.
Constanza López Schlichting, 2003

 

DÉJAME AMARTE A OSCURAS

DÉJAME amarte a oscuras,
con un ansia de ciego,
para sentir la angustia de no verte
y así poder calmarte sin perderla.
Déjame amarte a oscuras
para que no haya nada en torno nuestro.
Déjame amarte a oscuras
para que por falta de un sentido
se me aumenten los otros;
para que te adivine en tu perfume
y te sienta en la seda tibia y suave
de tu piel, y te guste
en el gusto inefable de tus besos.
Déjame amarte a oscuras
para poder pensar que en tus suspiros
te alejas y te acercas, vas y vienes.
Tu corazón me cantará en silencio
y el ritmo marcará como un metrónomo
y pondrá en mi ceguera voluntaria
una ardiente nostalgia evocadora.
Así el logro
tendrá melancolía de deseo.
Déjame amarte a oscuras,
Sin más luz que tus ojos en la sombra,
más negros que lo negro.
Para que pueda verte sin mirarte,
para que pueda verte con mis manos,
para soñar despierto…
¡Déjame amarte a oscuras! 

 (De Inéditos modernos)

 

 


 


Leopoldo Lugones (Villa De María, 1874- San Fernando,1938)

 

YA…

Ya lenta desgarra
La sazón del año,
Púrpura en la parra
Y oro en el castaño.

Cada humo hecha un moño
De blando crespón…
Ya el gorrión de Otoño
Pía en el balcón.

Ya cae en el alma,
Y olvido se trueca,
La mórbida calma
Como una hoja seca.

Ya en la dulce hora
De encanto y de fe,
Algo nuestro llora
Sin saber por qué.

Ya en el día breve
Se aclara lo eterno,
Ya en la niebla leve
Se azula el invierno.

Cual tardía estrella,
La vida se va,
Y atónita ante ella
Dice el alma: -¿Ya?

 (De Las horas doradas)

 

LIED DE LA GRACIA TRIUNFANTE

A la claridad temprana,
Se abre el lirio en el pensil.
Yo encontré algo más gentil
Que el lirio de la mañana.

Si es pura la estrella que arde
Al ponerse el cielo oscuro,
Yo adoro un algo más puro
Que la estrella de la tarde.

Cierra la sombra su broche
Con encanto misterioso.
Yo sé de algo más hermoso
Que el misterio de la noche.
Y el amor me reveló
Algo mejor todavía…
Mas todo esto es, alma mía,
Un secreto entre tú y yo.

 (De Romancero)

 

 
Rocas, serie Lanzarote, 65X50, óleo sobre lienzo.
Constanza López Schlichting, 2001

 


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