¬ęVu√©lvete y escucha; no est√° en mis ojos s√≥lo el Para√≠so¬Ľ ‚Äď Beatrice en La Divina Comedia



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El feliz hallazgo de las nuevas rimas de Bécquer por Agustín Porras
Agustín Porras y Pablo Luque Pinilla
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A lo largo de 2010 un descubrimiento ha impactado la historiograf√≠a literaria reciente. Se trata del hallazgo que el poeta y profesor Agust√≠n Porras ha llevado a cabo de unas rimas de Gustavo Adolfo B√©cquer, que como traducciones del franc√©s bajo el seud√≥nimo D. F. de  T.(¬ęDon Fulano de Tal¬Ľ) incluy√≥ en la novela Abdallah para la editorial Gaspar y Roig. Toca ahora a los  estudiosos certificar los fundamentos del feliz descubrimiento, si bien la cantidad de pruebas aportadas lo hace dif√≠cilmente refutable.

Pero la historia no acaba aqu√≠. En la revista El Alambique, que dirige el propio Porras, se est√°n publicando las √ļltimas investigaciones sobre posibles nuevas rimas del autor sevillano. En concreto, en el n√ļmero I de la citada publicaci√≥n, el art√≠culo ¬ęCamale√≥nico B√©cquer¬Ľ, que firma el profesor madrile√Īo, atribuye al poeta rom√°ntico la m√°s que probable autor√≠a de una serie de coplas bajo el seud√≥nimo G. R. M.

 

Gustavo Adolfo Bécquer, traductor. El feliz hallazgo de las nuevas rimas
Antecedentes: La mosca becqueriana, Las¬īrimas traducidas¬īde B√©cquer - Diario de Sevilla
Las nuevas rimas
Repercusión
Agustín Porras

  

Gustavo Adolfo Bécquer, traductor. El feliz hallazgo de las nuevas rimas
Por Agustin Porras

 

 

Quienes nos venimos interesando por la vida y obra del gran poeta sevillano siempre supimos que, en ciertas etapas de su vida, Gustavo Adolfo B√©cquer trabaj√≥ como traductor para la casa editorial Gaspar y Roig. Fue Francisco de la Iglesia, aquel joven amigo que le regal√≥ el libro de cuentas donde hoy a duras penas se conserva el tesoro manuscrito de las Rimas (y vecino suyo en el barrio de las Ventas durante el fat√≠dico 1870) quien se encarg√≥ de informarnos al respecto a trav√©s del siguiente comentario inserto en su obra B√©cquer. Sus retratos (1922): ¬ę‚ĶS√≥lo Gonz√°lez Bravo conoci√≥ desde luego su ingenio, le hizo censor de novelas, para que atendiese a las necesidades de su familia sin la fatiga de las traducciones que hac√≠a para la casa de Gaspar y Roig, le llev√≥ a la intimidad de su familia‚Ķ¬Ľ

 

Dada la estrecha amistad que un√≠a a este autor con los hermanos B√©cquer, nadie ha dudado jam√°s de la veracidad de tal noticia; adem√°s, contamos con dos cartas enviadas a aqu√©l por el mismo Gustavo Adolfo, ambas fechadas en Toledo, con pocos d√≠as de diferencia entre una y otra. En la primera (18 de julio de 1869), nuestro poeta le ruega el  env√≠o urgente ¬ęde tres o cuatro duros¬Ľ hasta tanto le lleguen algunas de las cantidades que le adeudan tanto Valera (por un cuadro de Valeriano) como los editores Gaspar. Por la segunda (24 de julio), en la que B√©cquer le agradece a De la Iglesia los cuarenta reales que le envi√≥, sabemos que estaba ¬ęcomo un desesperado, arreglando un libro de viajes para Gaspar¬Ľ.

 

Mucho se ha hablado de estas misteriosas traducciones becquerianas, pero nunca hasta hoy se hab√≠an localizado textos concretos a los que poder atribuirles su autor√≠a. En mi opini√≥n, no queda claro si De la Iglesia se refiere al primer o al segundo per√≠odo en que ejerci√≥ tal cargo, que coincide con los dos a√Īos anteriores a la llegada de la Gloriosa; pero, en cualquier caso, debi√≥ volver a dicha tarea antes de 1870. Y me baso para ello en el hallazgo de ciertas obras de Eduardo Laboulaye y de Mayne-Reid (ver mi librito La mosca becqueriana, Olifante, Zaragoza, 2009), a partir de las cuales parece que al fin la inc√≥gnita va a poder ser resuelta. A veces lo m√°s evidente pasa desapercibido ante nuestros ojos. 

 

Desde hace ya varios a√Īos vengo reuniendo y analizando una gran parte de las obras que conforman el fondo de la Biblioteca Ilustrada de Gaspar y Roig (fundamentalmente, aquellas que corresponden a los a√Īos previos a la muerte de ambos hermanos) con la esperanza de encontrarme con alguna traducida por √©l; pero una y otra vez volv√≠an a saludarme los ya familiares nombres de Nemesio Fern√°ndez Cuesta, A. R. y F. (Antonio Ribot y Fontser√©), J. Vicente y Caravantes, √Āngel Avil√©s, Vicente Guimer√°, Hermenegildo Giner, entre otros‚Ķ adem√°s de un desconocido Don F. de T.

 

¬°Un momento! ¬ŅDon F. de T.?

 

Por m√°s consultas que pude hacer en torno a estas enigm√°ticas iniciales, no encontr√© jam√°s ning√ļn escritor contempor√°neo a nuestro poeta cuyo nombre y apellido coincidiera con ellas; y s√≥lo ahora, de repente, caigo en la cuenta de que nuestro amigo sevillano, rebel√°ndosenos, post-mortem,  a la injustificada fama de taciturno y ¬ędesabor√≠o¬Ľ con que algunos quer√≠an present√°rnoslo, da aqu√≠ evidentes muestras de ser un tipo bastante guas√≥n al esconderse tras esta nueva y desconocida careta. Creo que por fin tenemos, frente a nuestras narices, la soluci√≥n al ya centenario enigma.

  

El volumen que contiene Abdallah o El tr√©bol de cuatro hojas (cuento √°rabe), seguido de Aziz y Aziza (cuento de Las mil y una noches), de Eduardo Laboulaye, es uno de los editados en la Biblioteca ilustrada que aparece traducido por el misterioso Don F. de T.  Curiosamente, estos dos t√≠tulos del autor franc√©s fueron √≠ntegramente ilustrados por Valeriano B√©cquer (dibujos que aparecen, todos ellos, bajo las firmas VB o VDB).

 

 

 

Sab√≠amos que ambos hermanos convivieron durante el tiempo aproximado de un a√Īo (68-69) con sus hijos en Toledo, ya separados de sus respectivas mujeres; y sab√≠amos tambi√©n de las dificultades econ√≥micas por las que atravesaron (circunstancia que han aprovechado ciertos estudiosos para endosarles la m√°s que dudosa autor√≠a de las caricaturas que componen el ofensivo √°lbum de acuarelas Los Borbones en pelota). Parece haber llegado ahora el momento de poder afirmar que durante aquel per√≠odo los dos B√©cquer trabajaron muy duramente para la casa Gaspar y Roig. Gustavo Adolfo (que entiendo es quien se oculta bajo el tal Don F. de T.) tradujo, al menos, estas dos obras a las que hago referencia, mientras el gran pintor se ve√≠a obligado, por una temporada, a dejar de lado los pinceles y concentrarse en unas no menos magn√≠ficas vi√Īetas.

 

Entusiasmado como estaba yo durante estos √ļltimos a√Īos con el hallazgo de las iniciales de Valeriano en los t√≠tulos antes citados, he de confesar que hasta la fecha de hoy apenas si me interes√© por su adaptaci√≥n al castellano. Y supongo que lo mismo ha debido ocurrirle a cuantos estudiosos de B√©cquer se acercaron a ellos. Pues bien, amigos, todav√≠a tiemblo hoy al informarles de esta sorprendente noticia: no s√≥lo la impecable traducci√≥n aparece envuelta en una muy reconocible atm√≥sfera becqueriana, sino que la decena larga de poemas que surgen intermitentemente a lo largo del relato, recreados ahora bajo la estructura de coplas y  romances, no son sino ¬°nuevas y fabulosas rimas del gran poeta de Sevilla! (noticia que ya adelant√≥ El Diario de Sevilla el pasado 7 de febrero, y dos semanas m√°s tarde el canal Cuatro de televisi√≥n).

 

Aunque se trate de aparentes traducciones es evidente el derroche de creatividad que dej√≥ en ellas Gustavo Adolfo. Inmerso como estaba en aquellas fechas (1868-69) en la reelaboraci√≥n de las rimas perdidas tras el asalto a la casa del ministro Gonz√°lez Bravo (muchas de ellas recogidas m√°s tarde en Libro de los gorriones), √©stas de hoy nada tienen que envidiarles. Es muy posible que de estas recreaciones nacieran im√°genes que luego pasaran al libro de cuentas, y viceversa. Vean, si no, la presencia de m√ļltiples concordancias textuales:

 

 

 

   Cipr√©s alto y airoso,

flor de corola oscura,

joven de ojos m√°s negros

que la noche sin luna.

¬ŅVes ese vell√≥n blanco

que leve el aire empuja?

Así pasan los días

para no volver nunca.

              ___

 

     Menos pronto la rosa

de galas se desnuda;

si llueve, menos pronto

se ve la arena enjuta,

que de la vida pasan

placeres y amarguras

semejantes a un sue√Īo

que concluye en la tumba.

 

               ___

 

   ¬°Tan s√≥lo Dios es grande!

Si quieres que la pluma

de un arc√°ngel escriba

tu vida santa y pura,

de las pasiones huye,

que son mortal cicuta,

y el espíritu alado

remonta a las alturas.

 

               ___

 

   El cuerpo es para el alma

prisión triste y oscura,

dichoso el que la rompe

de luz y amor en busca.

Dichoso el que a Dios sube

y en su esplendor se inunda

y confundidos arden

como dos llamas juntas.

 

               ___

 

 

 

¬ŅNo les parece sorprendente? Pero lo verdaderamente incre√≠ble es que la √ļltima estrofa de este poema es invenci√≥n absoluta de B√©cquer, ya que el texto original dice:

 

Le corps n’est qu’un sépulcre ; heureux qui s’en délivre,

Et tout entier s‚Äôab√ģme en l‚Äôamour infini !

Vivre en Dieu, c’est mourir ; mourir en Dieu, c’est vivre !

 

Lo que literalmente traducido vendr√≠a a decir: ¬ęEl cuerpo no es m√°s que un sepulcro: dichoso quien se libera de √©l / y se hunde entero en el amor infinito! / ¬°Vivir en Dios, es morir!; ¬°morir en Dios, es vivir!¬Ľ  

 

Dejo aquí, por ahora, tan sólo una breve muestra de los valiosos eslabones que conforman estas joyas que son Abdallah y Aziz y Aziza:

 

 

      

                  ***

 

   Huy√≥ a la sombra eterna

y con la suya se llevó mi alma!

   Huy√≥: y huy√≥ con ella la alegr√≠a

qued√°ndome las l√°grimas!

 

   No soy m√°s que un cad√°ver

que por milagro entre los vivos anda.

   Mi vida se apag√≥ como la antorcha

que el hurac√°n apaga!

 

                   ***

 

    De esa mujer ap√°rtate

que si a adorarla llegas

envidiar√°s la paz de los que duermen

debajo de la tierra!

   Su ternura es mentira;

mentira su inocencia!

   Su amor es triste sue√Īo del que siempre

llorando se despierta!

 

                 ***

 

        ¬°Vi aquel jard√≠n desierto

   donde crecen las zarzas!

¬°Vi aquellas flores, que no riega nadie,

caer sobre la tumba deshojadas!

   Me aproxim√© a la piedra,

   vi la inscripci√≥n borrada,

y pregunté a los árboles y al viento:

-¬ŅQui√©n duerme en esta tumba solitaria?

   Me respondi√≥ la brisa

   agitando las ramas:

-Reposa aquí la que murió en silencio

de un ignorado amor víctima santa.

   ¬ŅQu√© importan al dichoso

   amarguras extra√Īas?

¬ŅQu√© importan √° los vivos los que mueren

y sus secretos en la tierra guardan?

   -¬°Abandonadas flores!

   exclam√©, ¬°pobre alma!

¬°Aunque os olviden todos, cuando menos

yo rezaré y os regaré con lágrimas!

 

 

  

Tiempo habr√° a partir de ahora de abordar un estudio detallado, tanto de la traducci√≥n de las novelas como de la magn√≠fica colecci√≥n de poemas que encierra el volumen (seguramente, una edici√≥n ¬ęde urgencia¬Ľ, bajo el t√≠tulo de Nuevas rimas de Gustavo Adolfo B√©cquer, haya visto ya la luz bajo el sello Olifante cuando este art√≠culo aparezca en la revista Clar√≠n, a cuyo director le agradezco su inter√©s por divulgarlas). La feliz noticia que hoy no admite espera es el rescate de una espl√©ndida recreaci√≥n a la que no supimos prestar la debida atenci√≥n y que, como ya digo, parece clara obra del poeta sevillano. Por sorprendente que resulte, su autor√≠a ha pasado desapercibida durante ciento cuarenta a√Īos por culpa de esta simp√°tica broma becqueriana que nos ha tenido despistados. ¬ŅQui√©n iba a pensar que el poeta pudiera haberse ocultado bajo la sobad√≠sima f√≥rmula (en mi opini√≥n) de Don Fulano de Tal? S√© que parece una frivolidad interpretar as√≠ las iniciales que B√©cquer utiliza, ocurrencia nacida de un improvisado y f√°cil chiste, pero a veces la intuici√≥n ha resultado ser el mejor sistema a la hora de resolver ciertos enigmas.

 

En cualquier caso, ¬Ņpor qu√© firmar√≠a B√©cquer con tales iniciales?, ¬ŅSe avergonzaba Gustavo Adolfo de esta faceta, o le atribu√≠a alg√ļn dem√©rito, como cuando en la d√©cada anterior ocultaba las adaptaciones de ciertas zarzuelas bajo los ¬ędisfraces¬Ľ de Adolfo Garc√≠a y Adolfo Rodr√≠guez?  Es posible tambi√©n que, tras la revoluci√≥n de septiembre y la marcha al exilio del gobierno que sustentaba a la reina Isabel II, no fuese especialmente bienvenida en el mundo editorial de esos a√Īos convulsos la firma de quien hasta entonces hab√≠a sido beneficiado por la pol√≠tica del ya entonces huido ministro. Unos inconvenientes que, sin embargo, podr√≠an evitarse f√°cilmente acudiendo a un simple pseud√≥nimo. No olvidemos que Gustavo Adolfo manten√≠a desde hac√≠a bastante tiempo una estrecha amistad con estos hermanos propietarios (su socio Jos√© Roig falleci√≥ en abril de1863) de El Museo Universal, el semanario para el que trabajaba B√©cquer y del que fue director en 1866.

 

Ya dije antes que no son Abdallah y Aziz y Aziza las √ļnicas obras traducidas por el ahora desenmascarado Don F. de T. Tambi√©n vemos su firma en William el grumete (segunda parte de ¬°En el mar!, ambas obras pertenecientes a ¬ęLas aventuras de mar y tierra¬Ľ, de Mayne-Reid), el relato de un pu√Īado de n√°ufragos con final feliz para sus principales protagonistas. No conozco suficientemente a fondo el arte de Valeriano B√©cquer como para otorgarle la autor√≠a de los dibujos que aparecen sin firma alguna en esta fant√°stica aventura, pero bien pudiera ser. Por otra parte, salvo un par de expresiones impropias en el vocabulario de Gustavo Adolfo (¬ępor cima del agua¬Ľ, o ¬ęson m√°s poco numerosos¬Ľ), la odisea oce√°nica se lee con gran placer, por m√°s que su desenlace sea bastante previsible. No incluye este relato poemas en su estructura, pero descubrimos aqu√≠ ciertas expresiones (gir√≥n de niebla‚Ķ mir√≠adas de estrellas‚Ķ juguete de una ilusi√≥n‚Ķ que habita las ondas‚Ķ) muy queridas para √©l, como comprobar√° quien pueda hacerse con dicha obra. Que sepamos, B√©cquer no conoc√≠a el ingl√©s, por lo que muy posiblemente realizara su versi√≥n a partir de otra traducci√≥n francesa.

 

Por si fuera poco, un t√≠tulo m√°s de Laboulaye, El pr√≠ncipe perro (√©ste s√≠, ilustrado tambi√©n en su totalidad por Valeriano B√©cquer, como descubriera hace a√Īos nuestro amigo Jes√ļs Rubio) a√Īade otra pizca m√°s de sal al asunto, al estar traducido esta vez por Don F. de T‚Ķy C. Menudo cachondeo se tra√≠a nuestro paisano, firmando ahora como ¬°Don Fulano de Tal ‚Ķ y Cual! Sin embargo, en esta ocasi√≥n (aunque descubrimos im√°genes que pudieran serle f√°cilmente atribuibles, como ¬ęcorr√≠a que se las pelaba¬Ľ o ¬ęapurar el c√°liz hasta las heces¬Ľ), la traducci√≥n es en conjunto muy farragosa, y en su lectura tropezamos una y otra vez con m√ļltiples errores ortogr√°ficos (se herizan, rebientan, hechar, buos, hazes de paja‚Ķ) y una reincidente ca√≠da en las penosas f√≥rmulas parecidas a las que se√Īalamos al hablar de William el grumete: ¬ęla reina se hiciese embarazada, ¬ępor cosas de tan poco momento¬Ľ,  ¬ęlo hoje√≥ por cima¬Ľ, etc. Afortunadamente, esta novela incluye al menos una curiosa rima, que reproduzco aqu√≠:

 

 

   Con el viento de la noche

desde el fondo de la selva

una voz que canta y llora

           hasta m√≠ llega.

   Es de mi amante que gime

víctima de una hechicera.

¬°P√°jaro azul! ¬°Tiempo alado!

           ¬°Vuela, vuela!

   Le aguardo tan impaciente

que en el cuerpo el alma presa,

por verle romper√° el lazo

           que la sujeta.

   Y entonces si a hallarme torna

será moribunda ó muerta.

¬°P√°jaro azul! ¬°Tiempo alado!

           ¬°Vuela, vuela!

Si al tornar sabes que he muerto

amante mío, no temas,

porque he de oír tus pisadas

            bajo la tierra.

   Y con pronunciar mi nombre

har√°s que a la vida vuelva.

¬°P√°jaro azul! ¬°Tiempo alado!

            ¬°Vuela, vuela!

 

  

El inter√©s que despierta el resto de la traducci√≥n est√° muy lejos del que nos atrapa al ver el deslumbrante trabajo realizado en Abdallah y Aziz y Aziza. Tiempo habr√° a partir de ahora para poder analizar la presencia del falso segundo apellido a√Īadido, pero bien pudiera ser que en este encargo hubiera alg√ļn otro colega menos meticuloso (como ocurriera en a√Īos anteriores con aquella pol√©mica r√ļbrica de SEM), o la hubiese realizado con prisas, sabiendo que ya estaba en marcha su ilusionante y √ļltimo gran proyecto, financiado por Eduardo Gasset y Artime.

 

No estuvieron, por tanto, los B√©cquer tan ociosos aquellos quince meses previos a la puesta en marcha de La Ilustraci√≥n de Madrid. Parece que ya va siendo hora de refutar los argumentos de quienes (escud√°ndose en una falsa leyenda que los sit√ļa en Toledo sin oficio ni beneficio alguno) vienen atribuy√©ndole en exclusiva al poeta unas traiciones y ofensas inexplicables hacia el pol√≠tico que le admir√≥ y protegi√≥ en todo momento. Ejemplo m√°ximo de modestia, pocos hubieran mantenido en secreto tal derroche de creaci√≥n. Nada me alegrar√≠a m√°s que poder demostrar con estos felices hallazgos la generos√≠sima pasi√≥n con la que siempre, hasta en los momentos m√°s dif√≠ciles, se entreg√≥ Gustavo Adolfo B√©cquer al complejo mundo de la Poes√≠a.  

 

¬°Vivan los B√©cquer! 

 


Agustín Porrras

En Clarín: Revista de Nueva Literatura, 2010 MAR-ABR; XV (86)

  

 

 

Antecedentes: La mosca bequeriana, Las rimas ¬ītraducidas¬ī de B√©cquer - Diario de Sevilla 

 

La mosca bequeriana

 

En este vol√ļmen, el investigador de las Nuevas rimas nos explica en forma de romance como, con motivo de la celebraci√≥n del homenaje a B√©cquer que la editorial Olifante celcebr√≥ en el seno del VII Festival Internacional de Poes√≠a Moncayo al que fue invitado el d√≠a 29 de agosto de 2008, tuvo ocasi√≥n de hospedarse durante la √ļltima semana de ese mes en la Casa del Poeta de Trasmoz. All√≠ pas√≥ cinco d√≠as inolvidables donde cobr√≥ forma este proyecto po√©tico en el que Agust√≠n Porras hace dialogar su pasi√≥n por B√©cquer y las tierras que el autor de Cartas desde mi celda dignific√≥ con su prosa, con las investigaciones que en paralelo iba llevando a cabo sobre unas posibles traducciones de B√©cquer en libros del fondo editorial de Gaspar y Roig. Y como interlocutor, nada menos que una mosca, a la que el autor atribuye la feliz idea de indagar en el fondo de la editorial madrile√Īa conocida en el siglo XIX por la edici√≥n de su magn√≠fica Biblioteca ilustrada.

 

En el siguiente v√≠deo, grabado durante la presentaci√≥n en Zaragoza de la Mosca Bequeriana, el 22 de enero de 2010, Agust√≠n Porras nos comenta este periplo literario que est√° indisolublemente ligado a la consecuci√≥n del feliz hallazgo de las posibles nuevas rimas de B√©cquer.

 

 

 

 

 

  

 3.

Al abrir ligeramente los dedos

pude verla. Seguía allí, posada

frente a mí, sobre una roca, observándome.

Inici√≥ entonces una extra√Īa danza,

girando sobre sí misma, al compás

del silbido nacido de sus alas.

¬ŅQu√© es lo que quieres de mi? pregunt√©,

temblando, con un nudo en la garganta.

 

Y, en fin, no sé cómo, pude entenderle

mejor que si utilizase palabras.

¬ęNunca ha sido mi intenci√≥n- me explic√≥-

­la de, al perseguirte, que te asustaras;

perdona, pero es la √ļnica manera

de poder encontramos cara a cara¬Ľ.

 

La mía era calcada a la de un muerto.

¡Imagínese usted qué panorama:

un hombre, hecho y derecho, y una mosca

por tierras de Aragón dialogaban!

Pero ag√°rrese, que quiero contarle

de esto su parte m√°s estrafalaria;

la que, seg√ļn ella, fue la raz√≥n

por la que vino a buscarme a mi casa.

 

Al parecer (no sé cómo) sabía

que yo estaba invitado esta semana

a participar en el homenaje

que al gran poeta andaluz se le daba.

 

 Y, al conocer tambi√©n la admiraci√≥n

que por su hermano pintor profesaba,

puso especial empe√Īo en conocerme,

ya que (antes de que a Madrid regresara)

quería ofrecerme una información

que poseía, de enorme importancia.

 

y tras unos segundos en silencio

(supo crear suspense la muchacha)

continu√≥: "Si a√ļn est√°s interesado

en catalogar su dispersa obra gr√°fica

es necesario que, otra vez, a fondo,

consultes la Biblioteca ilustrada

de los editores Gaspar y Roig.

Allí siguen, totalmente ignoradas

de buena parte de sus estudiosos,

cientos de ilustraciones realizadas

por Valeriano al final de su vida,

cuando, por muy diversas circunstancias,

desde el verano del sesenta y ocho

(la gloriosa revolución triunfaba)

los hermanos creyeron conveniente

marcharse a Toledo una temporada.

De Mayne-Reid, Julio Verne, Laboulaye

fueron varias novelas publicadas,

y siempre el gran artista sevillano

de abrir las colecciones se encargaba.¬Ľ

 

(…)


Las rimas ¬ītraducidas¬ī de B√©cquer - Diario de Sevilla
 

 

Este fue el primer anuncio a la prensa de las investigaciones. Al mismo le siguieron el art√≠culo ofrecido arriba, publicado en Clar√≠n, la publicaci√≥n en Olifante de un de Nuevas rimas, y un buen n√ļmero de art√≠culos de prensa, presentaciones, entrevistas, etc. en lo que puede considerarse uno de los acontecimientos de la historiagraf√≠a literaria reciente de mayor inter√©s.

 

Puedes leer el art√≠culo pulicado en el Diario de Sevilla,reproducido en su edici√≥n digital aqu√≠:

http://www.diariodesevilla.es/article/ocio/625736/las/rimas/traducidas/becquer.html  

 

 


Las nuevas rimas

 

 

   

 
 

He aqu√≠ una breve muestra del trabajo realizado atribu√≠do a B√©cquer a partir de los poemas de Labnoulaye insertos en su novela Abdallah. Las traducciones literales del franc√©s son de Lu√≠s Valdesueiro. √Čstas nos permitir√°n valorar hasta qu√© punto el autor del Libro de los gorriones pudo recrearse como poeta en estas traducciones.

 

 

 

 

[Ode d’Hafiz , le Rossignol de Chiraz* ]

 

Porte ces verres à la ronde,

Enfant, et remplis-les de vin;

Tous les maux dont la vie abonde

Sont guéris par ce jus divin.

Si ton front a déjà des rides,

Si tu crains la longueur des nuits,

Jette dans ces flammes liquides

Tes souvenirs et les ennuis!

Chassez-moi ce buveur morose,

Qui pleure toujours ses vingt ans;

Ces vins, couleur d’ambre et de rose,

Voilà les fleurs et le printemps!

Tout est fané dans nos parterres?

Le rossignol fuit nos berceaux?

Trinquons; le cliquetis des verres

N’est-ce pas le chant des oiseaux?

 

 

[Oda de Hafiz] Traducción literal de Luís Valdesueiro

 

Reparte estas copas, / muchacho, y llénalas de vino; / todos los males en

que la vida abunda / son curados por este jugo divino. / Si tu frente tiene

ya arrugas, / si temes la duración de las noches, / ¡arroja en estas llamas

líquidas / tus recuerdos y las penas! // Ahuyenta a este bebedor taciturno, /

que echa de menos sus veinte a√Īos. / Vinos color de √°mbar y de rosa, / ¬°he

ah√≠ las flores y la primavera! / ¬ŅTodo est√° marchito en nuestros parterres? /

¬ŅEl ruise√Īor huye de nuestros emparrados? / Brindemos; el tintineo de las

copas / ¬Ņno es el canto de los p√°jaros?

 

 

[Oda de Hafiz] Versión de G. A. Bécquer

 

En las tazas de plata

como un rayo de sol chispea el vino.

¬°Bebed! √Čl cura lo que nadie cura:

los males del espíritu.

¬ŅSurca el dolor tu frente?

¬ŅTemes las noches largas como siglos?

¬°Pues apura tu taza y bebe en ella

el sue√Īo y el olvido!

 

 

* El Ruise√Īor de Siraz llaman al poeta persa Hafiz.

 

 

[La tombe d’Aziza ]

 

J’ai vu ce jardin délaissé

Ces fleurs que personne n’arrose,

Et j‚Äôai cri√©: ¬ęQui donc repose

Sous ce tombeau morne et glac√©?¬Ľ

Et la terre a dit: ¬ęPatience!

Respecte en son dernier séjour,

Celle qui mourut en silence

Sainte victime de l’amour.

Qu’importe aux heureux ceux qui pleurent!

Qu‚Äôimporte aux vivants ceux qui meurent!¬Ľ

J‚Äôai dit: ¬ęPauvre √Ęme, pauvres fleurs,

Que le monde entier vous oublie;

Je suis là du moins, et je prie

En vous arrosant de mes pleurs!¬Ľ

 

 

[La tumba de Aziza] Traducción literal de Luís Valdesueiro

 

Vi ese jard√≠n abandonado, / esas flores que nadie riega, / y clam√©: ¬ę¬ŅQui√©n

descansa / en esta tumba l√ļgubre y g√©lida?¬Ľ / Y la tierra dijo: ¬ę¬°Paciencia!

/ Respeta en su √ļltima morada / a la que muri√≥ en silencio / v√≠ctima santa

del amor. / ¡Qué importan a los dichosos los que lloran! / ¡Qué importan a

los vivos los que mueren!¬Ľ / Yo dije: ¬ęPobre alma, pobres flores, / que el

mundo entero os olvida; / ¡al menos yo estoy aquí, y rezo / regándoos con

mis l√°grimas!¬Ľ

 

 

[La tumba de Aziza] Versión de G. A. Bécquer

 

¡Vi aquel jardín desierto

donde crecen las zarzas!

¬°Vi aquellas flores, que no riega nadie,

caer sobre la tumba deshojadas!

Me aproximé a la piedra,

vi la inscripción borrada,

y pregunté a los árboles y al viento:

−¬ŅQui√©n duerme en esta tumba solitaria?

Me respondió la brisa

agitando las ramas:

−¬ęReposa aqu√≠ la que muri√≥ en silencio

de un ignorado amor víctima santa.

¬ŅQu√© importan al dichoso

amarguras extra√Īas?

¬ŅQu√© importan a los vivos los que mueren

y sus secretos en la tierra guardan?

−¬°Abandonadas flores!,

exclamé, ¡pobre alma!

¬°Aunque os olviden todos, cuando menos

yo rezaré y os regaré con lágrimas!

   

 

 
Repercusión
 
Del hallazgo se han hecho eco muchos medios de comunicación. Asimismo, numerosas presentaciones, conferencias y entrevistas han tenido lugar con este motivo.
 
A los articulos ya recogidos del Diario de Sevilla, Clar√≠n y Moncayo TV, a√Īadimos aqu√≠ algunas de las atenciones m√°s significativas que ha merecido.
 
Noticia en TeleMadrid
 
 
 
Noticia en Cuatro
 
 
 
 
Ar√≠culo en ABC: Nuevas rimas de Gustavo Adolfo B√©cquer, ¬ędon Fulano de Tal¬Ľ
 
Presentación para la prensa en la Diputación de Zaragoza
 
 
 
Presentación en el museo Romántico en Madrid
 
 
 
  
Presentación en el Centro Andaluz de las Letras
 
 





 
Agustín Porras
 
 
 
Naci√≥ en Antequera (M√°laga) en 1957. Buen aficionado al mundo de la poes√≠a (dirigi√≥, entre otras, las revistas Poes√≠a, por ejemplo, La primera piedra y El invisible anillo), en la actualidad dirije  El AlambiqueEs autor de una peque√Īa biograf√≠a de Gustavo Adolfo B√©cquer (Ed. Eneida, Madrid, 2006) y de la antolog√≠a Cuatro gatos. Otras voces fundamentales en y para la poes√≠a espa√Īola del siglo XXI (Huerga y Fierro editores, 2009), un acercamiento a la obra po√©tica de √Āngel Guinda, Javier Salvago, Lorenzo Mart√≠n del Burgo y Mar√≠a Antonia Ortega. Como poeta, ha publicado el libro Ojal√° (Huerga y Fierro editores, Madrid, 2006) y el simp√°tico romance La mosca becqueriana (Olifante, Col. Papeles de Trasmoz, 2009). Recientemente ha praparado y prologado para Reino de Cordella la edici√≥n de la novela Abdallah de √Čdoudard Laboulaye, traducida e ilustrada por Gustavo Adolfo y Valeriano B√©cquer, respectivamente.
 
                                                    
        
 

 

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