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Iban a la muerte como a una fiesta

Memoria del martirio de Barbastro

«En Iban a la muerte como a una fiesta, el padre Plácido María Gil Imirizaldu nos narra ---como testigo privilegiado que fue--- uno de los episodios más sobrecogedores de aquella Guerra Civil en la que se desataron todos los demonios: el martirio de los monjes benedictinos de El Pueyo, que corrieron ---en aquel Barbastro tomado por las milicias anarquistas--- la misma suerte que escolapios y claretianos, así como otros muchos sacerdotes diocesanos del lugar, con su obispo al frente. Quien busque en estas páginas una exposición truculenta de aquellas jornadas se llevará, sin duda, un gran chasco; porque las brutalidades y sevicias que sufrieron quienes pronto serían martirizados, al igual que los desmanes de sus asesinos, no importan tanto a su autor como la exaltación de las virtudes de aquellos monjes que, en la hora de la tribulación más desgarradora, fortalecidos por la oración y los sacramentos, dieron ejemplo de piedad, acudiendo a la muerte con serenidad, y hasta con júbilo: la serenidad y el júbilo que brinda la certeza de acceder a una existencia plena, como ciudadanos del cielo, en amorosa contemplación del misterio divino».
(Juan Manuel de Prada)

COLECCIÓN: Ensayo
MATERIA: Memorias
PÁG: 191      TAMAÑO: 15 x 23 cm      PUBLICACIÓN: Nov 2012      ISBN: 978-84-9920-159-7
disponible en ebook:Iban a la muerte como a una fiesta en epub
 
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Dicen del libro

Autor

Plácido María Gil Imirizaldu

Plácido Miguel Gil Imirizaldu nació en Lumbier (Navarra) el 10 de junio de 1921. Ingresa de niño como estudiante en el Monasterio Benedictino de El Pueyo. Con 15 años le toca vivir en 1936 uno de los episodios más trágicos del inicio de la Guerra Civil española con el martirio de toda la comunidad monástica convirtiéndole en testigo privilegiado de una de las paginas más bellas del reciente martirologio cristiano. Tras tres años en la retaguardia ingresaría como monje en Monasterio Benedictino de Valvanera (La Rioja). Tras cursar estudios en Montserrat y Roma fue ordenado sacerdote en 1946 y enviado al monasterio de El Paular (Madrid). Posteriormente desarrolló una apreciada labor pastoral en la diócesis de Málaga. Finalmente se incorporó al Monasterio Benedictino de Leyre (Navarra) donde contribuyó eficazmente a la promoción de la Causa de los Mártires de El Pueyo. Falleció en 2009.

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